martes, 31 de enero de 2012

Desarrollo de la cavidad bucal
La cara se forma entre las semanas cuarta a octava del periodo embrionario gracias al desarrollo de cinco mamelones o procesos faciales: El mamelón cefálico o frontonasal constituye el borde superior del estomodeo o boca primitiva. Los procesos maxilares se advierten lateralmente al estomodeo y, en posición caudal a éste, los procesos mandibulares (ambos procesos derivados del primer arco branquial).


A cada lado de la prominencia frontonasal se observa un engrosamiento local del ectodermo superficial, las plácodas nasales u olfatorias. Durante la quinta semana las plácodas nasales se invaginan para formar las fositas nasales. En la sexta semana aparecen rebordes de tejido que rodean a cada fosita formando, en el borde externo, los mamelones nasales externos y, del lado interno, los mamelones nasales internos.

En el curso de las dos semanas siguientes los procesos maxilares crecen simultáneamente en dirección medial, comprimiendo los procesos nasales hacia la línea media. En una etapa ulterior queda cubierta la hendidura que se encuentra entre el proceso nasal interno y el maxilar, y ambos procesos se fusionan.
En un principio, el estomodeo se halla delimitado por arriba por la placa neural, y caudalmente por la placa cardiaca en desarrollo. Se halla separado del intestino anterior por la membrana bucofaríngea, la que rápidamente se rompe, de modo tal que el estomodeo se comunica con el intestino anterior. Lateralmente, el estomodeo se halla limitado por el primer par de arcos branquiales.


ARCOS BRANQUIALES

La característica más importante del desarrollo de la cabeza y el cuello es la formación de arcos branquiales, que aparecen entre la cuarta y quinta semana del desarrollo intrauterino, dando en gran medida el aspecto externo el embrión.
Los arcos branquiales se forman en la pared faríngea debido a una proliferación del mesodermo de la placa lateral en esta región, reforzado por las células de la cresta neural. Se forman seis engrosamientos cilíndricos (el quinto es una estructura transitoria en los seres humanos) que se expanden desde la pared lateral de la faringe, pasan por debajo del piso de ella, y se aproximan a sus contrapartidas anatómicas que se expanden desde el lado opuesto. Al hacer esto, los arcos separan progresivamente el estomodeo primitivo del corazón en desarrollo.
Los arcos se ven claramente como abultamientos en las caras laterales del embrión y se hallan separados por fuera por pequeñas hendiduras llamadas surcos branquiales. Del lado interno de la pared faríngea se hallan pequeñas depresiones llamadas bolsas faríngeas, las cuales separan cada uno de los arcos branquiales por dentro. En muchos vertebrados inferiores, las bolsas faríngeas y los surcos branquiales se unen y eventualmente se rompen para formar los surcos de las branquias. En los seres humanos, los surcos y bolsas poseen otras funciones.

Un arco branquial posee:
Un núcleo central de tejido mesodérmico cubierto por tejido ectodérmico (externo), y revestido por tejido endodérmico (interno).

·         Un arco aórtico que corre alrededor de la faringe primitiva hacia la aorta dorsal.
·         Un bastón cartilaginoso, que forma el esqueleto del arco, que deriva de las células de la cresta neural.

·         Un componente muscular que formaran los músculos de la cabeza y l cuello.
·         Un componente nervioso, nervio que deriva del neuroectodermo del encéfalo primitivo, que inerva la mucosa y músculos derivados del arco.

El mesodermo original de los arcos forma los músculos de la cara y el cuello. De tal manera, cada arco branquial se caracteriza por poseer sus propios componentes musculares, los cuales conducen su propio nervio, y cualquiera que sea el sitio al que emigren las células musculares llevaran consigo su componente nervioso craneal. Asimismo, cada arco posee su propio componente arterial.

1° ARCO BRANQUIAL o FARINGEO (MANDIBULAR)
El cartílago del primer arco branquial está formado por una porción dorsal llamada proceso maxilar, que se extiende hacia adelante debajo de la región correspondiente al ojo, y una porción ventral, el proceso mandibular o cartílago de Meckel.
La musculatura del primer arco branquial está constituida por los músculos de la masticación (temporal, masetero y pterigoideos), el vientre anterior del digástrico, el milohioideo, el músculo del martillo y el periestafilino externo.
Los músculos de los diferentes arcos no siempre se adhieren a los componentes óseos o cartilaginosos de su propio arco, sino que a veces emigran hacia regiones adyacentes. Sin embargo, el origen de estos músculos siempre puede conocerse, dado que su inervación proviene del arco de origen.
La inervación de los músculos del primer arco llega únicamente por la rama maxilar inferior del nervio trigémino. Como el mesénquima del primer arco contribuye también a la dermis de la cara, la inervación sensitiva de la piel facial es suministrada por las ramas oftálmica, maxilar superior y maxilar inferior.

2° ARCO BRANQUIAL o FARINGEO (HIODEO)
Posee el cartílago de Riechert. Da origen al estribo, apófisis estiloides del temporal, ligamento estilohioideo, asta menor y porción superior del hueso hioides. Músculo del estribo, el estilohioideo, el vientre posterior del digástrico, el auricular, y los músculos de la expresión facial. La inervación del 2° arco depende del VII par craneal, "el facial".

3° ARCO:
Origina la porción inferior del cuerpo y asta mayor del hioides y el músculo estilofaríngeo. La inervación depende del IX par craneal, "el glosofaríngeo".
4° y 6° ARCOS:
Forman el cartílago tiroides, cricoides, aritenoides, corniculado, y cuneiforme, todos de la laringe. Los musculosos cricotiroideo, periestafilino externo y constrictores de la faringe.
Hacia el final de la cuarta semana aparecen los procesos faciales, formados principalmente por el primer par de arcos branquiales. Los procesos maxilares se advierten lateralmente al estomodeo y en posición caudal al mismo los procesos mandibulares. La prominencia frontal, formada por proliferación del mesénquima ventral a las vesículas cerebrales, constituye el borde superior del mesénquima ventral a las vesículas cerebrales, constituye el borde superior del estomodeo. A cada lado de la prominencia frontal e inmediatamente por arriba del estomodeo se observa un engrosamiento local del ectodermo superficial, la placoda nasal.
Durante la quinta semana aparecen dos rebordes de crecimiento rápido, los procesos nasales externo e interno, que rodean a la placoda nasal, la cual forma el suelo de una depresión, la fosita olfatoria.
En el curso de las dos semanas siguientes los procesos maxilares continúan aumentando el volumen y simultáneamente crecen en dirección medial, comprimiendo los procesos nasales internos hacia la línea media. En una etapa ulterior queda cubierta la hendidura que se encuentra entre el proceso nasal interno y el maxilar, y cubierta la hendidura que se encuentra entre el proceso nasal interno y el maxilar, y ambos procesos se fusionan. En consecuencia, el labio superiores formado por los dos procesos nasales internos y los dos procesos maxilares. Los procesos nasales externos no participan de la formación del labio superior, pero si del ala de la nariz.
En un comienzo se pensó que los procesos maxilares se fusionaban por un corto trecho con los procesos mandibulares para formar los carrillos. Sin embargo, el estudio cuidadoso de las relaciones de los diversos componentes de la cavidad bucal demostró que la anchura de la boca no esta determinada por la fusión de los procesos maxilares y mandibulares, y que los carrillos se desarrollan por cambio de posición de la lengua, el suelo de la boca y el ensanchamiento del maxilar inferior.
Algo más complicada es la manera que se unen los procesos maxilares con los procesos nasales externos. En un principio estas estructuras estas separadas por un surco profundo, el surco nasolacrimal. El ectodermo del suelo de este surco forma un cordón epitelial macizo, el cual se desprende del ectodermo suprayacente, Después de canalizarse este cordón forma el conducto nasolacrimal; su extremo superior se ensancha y forma el saco lacrimal. Después del desprendimiento del cordón de los procesos maxilar y nasal externo se unen y en estas circunstancias el conducto nasolacrimal va desde el ángulo interno del ojo hasta el meato inferior de la cavidad nasal.
SEGMENTO INTERMAXILAR
Como resultado del crecimiento medial de los procesos maxilares, los dos procesos nasales internos se fusionan no solamente en la superficie, sino también a nivel más profundo. Las estructuras formadas por la fusión de estos procesos reciben en conjunto, el nombre de segmento intermaxilar. Comprende los siguiente: 1) Un componente labial, que forma el surco subnasal en la línea media del labio superior 2) un componente maxilar superior, que lleva a los cuatro incisivos; y 3) un componente palatino que forma el paladar primario triangular. Una pequeña porción de la parte media externa de la nariz probablemente también deriva del segmento intermaxilar. En dirección craneal al segmento intermaxilar. En dirección craneal el segmento intermaxilar se continúa con la porción rostral del tabique nasal, que es formado por la prominencia frontal.

PALADAR SECUNDARIO
Mientras que el paladar primario deriva del segmento intermaxilar, la porción principal del paladar definitivo es formada por las evaginaciones llamadas prolongaciones o crestas palatinas, aparecen en la sexta semana de desarrollos y descienden oblicuamente a ambos lados de la lengua. Sin embargo en la séptima semana de las crestas palatinas ascienden hasta alcanzar una posición horizontal por arriba de la lengua y se fusionan entre si formando el paladar secundario. Hacia adelante, las crestas se fusionan con el paladar primario triangular, y el agujero incisivo puede considerarse la señal de la línea media entre los paladares primario y secundario. Al mismo tiempo que se fusionan las crestas palatinas, el tabique nasal crece hacia abajo y va a unirse con la superficie cefálica del parador neoformado.

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